LAS GAVIOTAS

por olegshatrov

Repiquetean tazas, platos
en las cafeterías.
Y las gaviotas, pájaros malvados,
esparcen por el cielo sus risillas.
Se ríen las gaviotas. ¡Qué graciosas!
Muy lejos de mi casa me llevó el destino.
Estoy ahora en un puerto: ¿en Oporto?
Da igual, pero el olor a humedad y a pis felino
apenas lo soporto.
En cambio, si estuvieras por aquí,
la percepción sería diferente.
No sé por qué sigo vagando yo sin ti.
¡Ayúdame! ¿Me oyes? ¡Es urgente!
Se ríen las gaviotas sin ningún pudor.
Si en el aire se encuentran muy a gusto,
en las veletas estarán aún mejor.
Y yo también mi sitio busco, busco.
Desde hace años por Europa deambulo.
Confieso, aunque suene brusco,
que Europa… es un buen lugar.
¡Pero no puedo esa risa aguantar!
¿Con las gaviotas qué hago?
¿Por algo de pescado me darían tregua?
Otro trayecto largo.
Otro paisaje extraño:
más calmo el mar, más calva la montaña.
Otra lengua,
pero lo entiendo todo, no se me escapa nada…
Y me persigue la eterna carcajada.

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